lunes, 28 de mayo de 2018

3ro. La lucha de las Investiduras



O "Querella de las investiduras" entre el 1,073 y el 1,122.












 La querella de las investiduras 

 
  • La lucha de las Investiduras consistió en el enfrentamiento entre papas y reyes entre el 1073 y el 1122, fecha que fija su fin en virtud del Concordato de Worms.
  • Fue desencadenado por el Papa Gregorio VII y el Emperador del Sacro Impero Romano Germánico, Enrique IV, en donde ambos se disputaron la supremacía del poder.
  • En el año 1075, el recientemente nombrado Papa, el monje Hildebrando devenido en Gregorio VII, emite un Dictatus Papae de características rígidas en el que, a través de 27 puntos, expone el papel que debe regir la iglesia respecto al poder temporal.
  • En éste determina la absoluta supremacía del Papa, ubicándose por encima de los clérigos, obispos, fieles e iglesia, ya sean éstas locales o nacionales. Su autoridad está por encima de la de los concilios.
 
  • Sólo el Papa tiene el poder de nombrar obispos, como así también emperadores y príncipes, quienes le deben sometimiento. Asimismo, expone la infalibilidad de la Iglesia, esto es, “la iglesia no erró ni errará jamás”.
  • Asimismo, se manifiesta expresamente en contra de la simonía, venta de cargos eclesiásticos y el nicolaismo, vida no célibe de los clérigos, voto de castidad que se mantiene en la actualidad dentro de la iglesia católica.
  • La querella se expresó en el deseo de obtener la autoridad imperial por encima de los reyes, hecho que molestó al emperador Enrique IV quien no estaba dispuesto a ceder su poder, actitud que demostró al no modificar en nada sus prácticas frecuentes: siguió nombrando obispos en Alemania, más aún, nombró arzobispos en Milán, territorio que había rechazado de lleno las nuevas directivas papales.
  • La respuesta por parte de Gregorio VII fue al comienzo, un claro llamado de atención hacia la desobediencia. Por su parte, el Emperador convocó a un conjunto de obispos en Worms en 1076 quienes lo apoyaron, negándose a reconocer las nuevas directrices.

CASTILLO DE CANOSSA

  •  El resultado fue la excomunión del Emperador y de quienes lo acompañaban, destituyéndolo de la corona imperial quien, ante la posibilidad de perder el favor de sus súbditos como así también la bendición de la fe, pidió perdón al Papa, evento que se conoce como el “Paseo de Canossa”, en virtud al viaje que hace Enrique IV al castillo de Canossa en donde se encontraba Gregorio VII.
  • La querella se reaviva cuando, al regresar el emperador a Alemania, se encuentra con que un grupo de partidarios de su cuñado Roberto de Suabia, lo habían promulgado emperador. La reacción de Enrique fue, nuevamente, convocar un grupo de prelados en Brixten, desposeyendo a Gregorio VII y nombrando en su lugar al antipapa, Clemente III.
  • El papa, en tales circunstancias, confirmó a Roberto de Suabia y pidió ayuda al normando Roberto Guiscardo, quien se lanzó contra Roma. El resultado fue un conflicto sangriento con intervención popular en el que perecieron civiles.
  • Gregorio VII , escoltado por Guisardo, huyó a Salerno en donde este le ofreció asilo hasta su muerte, un año más tarde, en el 1085. Sucedido primero por Víctor III y luego por Urbano II, la Querella de las Investiduras se mantuvo hasta la llegada del Papa Calixto II, quien firmó el Concordato de Worms en 1122 confirmado por el Concilio de Letrán.
  • Se estableció un acuerdo entre la Iglesia y el Imperio a través del cual la primera se reservaba el poder de las consagraciones religiosas, en tanto que al poder imperial correspondía la investidura temporal y los derechos de alquiler de tierras. Asimismo, el emperador tenía el poder de asistir a la elección de cargos eclesiásticos y utilizar su voto cuando la mayoría no fuese suficiente.


Conclusión

 

jueves, 24 de mayo de 2018

3ro. San Francisco de Asis y Santo Domingo de Guzman


San Francisco de Asís, nació en 1181 ó 1182 y murió el 3 de Octubre de 1226; fundador de la Orden de los Frailes Menores, mejor conocida como la Orden Franciscana

Lugar de nacimiento: Asís, Italia
Fallecimiento: 3 de octubre de 1226, Asís, Italia
Nombre: Giovanni di Pietro Bernardone
Canonización: 16 de julio de 1228, en Asís, por el papa Gregorio IX
Festividad: 4 de octubre; 17 de septiembre Impresión de los Sacros Estigmas a San Francisco
Principal Santuario: Basílica de San Francisco de Asís (Italia)

Santo Domingo de Guzmán, nació en 1170 y murió el 6 Agosto de 1221, fundador de la Orden de Frailes Predicadores (1216), mejor conocida como la Orden de los Frailes Dominicos. Nació en Caleruega, España.

      Fecha de nacimiento: 8 de agosto de 1170, Caleruega, España
      Fallecimiento: 6 de agosto de 1221, Bolonia, Italia
      Nombre: Domingo de Guzmán Garcés
      Festividad: 4 de agosto Vetus ordo; 8 de agosto Novus ordo
      Canonización: 1234 por el papa Gregorio IX



        San Francisco de Asis
      Santo Domingo de Guzman

       


      • San Francisco de Asís y Santo Domingo de Guzmán, renovaron con un gran carácter evangélico a la Iglesia de su tiempo. A San Francisco de Asís, se le considera como un auténtico “gigante” de la santidad, que sigue fascinando a muchísimas personas de toda edad y toda religión, y representa el “imagen viva” de Jesús.
      • En la vida de estos personajes siempre van juntos el amor al Señor y al prójimo, la búsqueda de la gloria de Dios y de la salvación de las almas. 
      • Cuenta la historia que ambos santos tenían sus sueños, su vida de contemplación, y obras piadosas, por ejemplo, San Francisco, en la iglesia de San Damián, en tres ocasiones el Cristo en la cruz cobró vida, y le dijo “Ve, Francisco, y repara mi Iglesia en ruinas”.
      • El Sumo Pontífice Inocencio III, dicen que en un sueño vio que el edificio de la Iglesia estaba ladeándose y con peligro de venirse abajo y que llegaban dos hombres, Santo Domingo y San Francisco, y le ponían el hombro y lo volvían a levantar.
      • Cuentan las antiguas tradiciones que Santo Domingo vio en sueños que la ira de Dios iba a enviar castigos sobre el mundo, pero que la Virgen Santísima señalaba a dos hombres que con sus obras iban a interceder ante Dios y lo calmaban.
      • El uno era Domingo y el otro era un desconocido, vestido casi como un pordiosero. Y al día siguiente estando orando en el templo vio llegar al que vestía como un mendigo, y era nada menos que San Francisco de Asís. 

       


      • Nuestro santo lo abrazó y le dijo: "Los dos tenemos que trabajar muy unidos, para conseguir el Reino de Dios". Y desde hace siglos ha existido la bella costumbre de que cada año, el día de la fiesta de San Francisco, los Padres dominicos van a los conventos de los franciscanos y celebran con ellos muy fraternalmente la fiesta, y el día de la fiesta de Santo Domingo, los padres franciscanos van a los conventos de los dominicos y hacen juntos una alegre celebración de buenos hermanos.

      San Francisco de Asis



      Santo Domingo de Guzman

      Bendiciones...

      lunes, 14 de mayo de 2018

      3ro. Las Cruzadas






      LAS CRUZADAS






      Las cruzadas. En general, se denomina como Cruzadas a la serie de campañas, comúnmente militares, que a partir del siglo XI se emprendieron desde el Occidente cristiano contra los musulmanes para la recuperación de Tierra Santa. Estas campañas se extendieron hasta el siglo XIII y se caracterizaban por la bendición que les concedió la Iglesia, otorgando a los particulares indulgencias espirituales y privilegios temporales a los combatientes..
      El origen de las Cruzadas.

      La I Cruzada fue predicada por el Papa Urbano II en el Concilio de Clermont (1095), tras la conquista de Jerusalén por los turcos seljúcidas (1076) y las peticiones de ayuda del emperador bizantino Alejo I Comneno. Aparte de la recuperación de los Santos Lugares, era un medio de desviar la guerra entre los señores cristianos hacia una causa justa que pudiera ser común a todos ellos, la lucha contra el infiel.
      El éxito de esta iniciativa y su conversión en un fenómeno histórico que se extenderá durante dos siglos, se deberá tanto a aspectos de la vida económica y social de los siglos XI al XIII, como a cuestiones políticas y religiosas, en las que intervendrán una gran variedad de agentes:
      a. Como la difícil situación de las masas populares de Europa occidental.
      b. El ambiente religioso, que hacía de la peregrinación a Jerusalén el cumplimiento del supremo destino religioso de los fieles.
      c. Los intereses comerciales de las ciudades del norte de Italia que participaban en estas expediciones y que encontraron en las cruzadas su oportunidad de intensificar sus relaciones comerciales con el mediterráneo oriental, convirtiéndose en las grandes beneficiarias del proceso.

      Dos corrientes coinciden en las Cruzadas. 
      a. La idea de una ruta espiritual que enlaza la cruzada, con la vieja costumbre penitencial de la peregrinación. 
      b. Intentar alcanzar la Jerusalén celestial por vía de la Jerusalén terrestre. 
      Para el cristiano del siglo XI resultaban prácticamente inseparables. Sobre todo para las masas populares que anhelaban la salvación de sus almas.
       
       

        Las cruzadas

        Dentro de la historia, las cruzadas fueron una serie de expediciones militares (1096-1291), organizadas por los caballeros de la cristiandad occidental, bajo la dirección de la Santa Sede, con el fin de expulsar a los musulmanes de los Santos Lugares.


        La Primera Cruzada (1095/96 - 1099). Urbano II, a través de su llamamiento en el Concilio de Clairmont (1095), logró poner en marcha ls cruzadas bajo la dirección de la Iglesia. Además, los que se encontraban en el discurso de Urbano II, se sintieron conmovidos. Urbano II distribuyó unas cruces de paño rojo a los cientos de caballeros para que se las pusieran en la espalda, o sobre la parte de la armadura que resguardaba la cabeza y el rostro. Por este hecho se les llamó precisamente "los cruzados" y durante los meses siguientes Urbano II viajó a Francia para organizar la expedición.

        Los jefes y soldados de la Primera Cruzada eran en su mayoría franceses, cada capitán comandaba su propio ejército. Se tomó el acuerdo de que todas las fuerzas militares se encontrarían en las cercanías de Constantinopla en 1099 y allí empezarían las operaciones contra los turcos. 

        Los que tomaron parte en la Primera Cruzada fueron Godofredo de Bouillon, Bohemundo de Tarento y el conde Raimundo IV de Tolosa, al mando de las fuerzas lorenesas, normandas y provenzales, respectivamente. El fin de esta cruzada fue en 1099 y sus resultados fueron la toma de Nicea (1097), Antioquia (1098) y Jerusalén (1099). Se crearon los reinos de Jerusalén y establecimientos latinos en la costa asiática.
         
        La Segunda Cruzada (1147-1149). En Europa, las noticias de la caída de Edesa produjeron una alarma inmediata, especialmente entre los dirigentes de la Iglesia. El Islam estaba dispuesto a expulsar a los cristianos de Tierra Santa. El Papa Eugenio II confió en una segunda cruzada al más importante clérigo de la Iglesia de esa época, San Bernardo de Claraval. Fue dirigida por Luis VII de Francia y Conrado III de Alemania y se retiró después del fracaso del asalto a Damasco en el 1148. En los treinta años que siguieron al fracaso de la Segunda Cruzada, Tierra Santa sufrió una total y amenazadora transformación. Por primera vez, los musulmanes se unieron en un gran ejercito contra sus invasores. Las campanas de las iglesias fueron fundidas y los suelos y paredes de la mezquita de Omar purificados con agua de rosas. 

        La Tercera Cruzada (1189-92). Urbano III muere y le sucede Gregorio VII. Esta cruzada es consecuencia de la derrota de Hattín y la toma de Jerusalén en 1187 por Saladino. Fue organizada por Felipe Augusto II de Francia, Ricardo I Corazón de León de Inglaterra y Federico I Barbarroja de Alemania. Este último murió en Silicia en 1190; Corazón de León tomó Chipre en 1191 y luego con Felipe Augusto II toman Acre en 1191. Ricardo estableció una tregua de tres años con Saladino. El poder del Islam bajo Saladino parecía insuperable. Saladino muere y los musulmanes se sintieron desvalidos.
         
        La Cuarta Cruzada (1202-04). Inspirada por Inocencio III, el Papa en 1198. Se compone predominantemente de franceses, destacando Bonifacio de Montferrato y Teobaldo de Champaña. Debido a la intervención veneciana, tuvo como consecuencia la fundación del Imperio Latino de Constantinopla en 1204. Los cruzados sólo podían obtener los barcos en Venecia, Pisa o Génova, ciudades que eran poderosísimas e importantes centros culturales y comerciales. Hacia 1205, el Imperio Latino alcanzó su mayor extensión. Bonifacio resultó muerto en una batalla contra los búlgaros. La fragilidad del Imperio Latino era evidente.
         
        La Cruzada de los Niños (1212). Miles de niños se concentraron en Francia y en el Oeste de Alemania e iniciaron una penosa marcha con intención de llegar a Tierra Santa y reconquistar Jerusalén. Consiguieron alcanzar Marsella y puertos del sur de Europa. Pocos fueron los sobrevivientes de esta cruzada. 


         
        La Quinta Cruzada (1217-1221). Proclamada por Inocencio III. Intervienen en esta: Juan de Brienne, que era el rey titular de Jerusalén y Andrés II de Hungría. Después de ser derrotados ante el monte Tabor, los cruzados pasaron a Egipto y ocuparon por un tiempo Dalmietta. Los cruzados esperaban conquistar Egipto pero no triunfaron, porque el sultán los amenazó inundando las zonas rivereñas del bajo Nilo y pidieron la paz.
         
        La Sexta Cruzada (1228-1233). Fue una cruzada imperial, organizada por el excomulgado Federico II de Alemania y por medios diplomáticos que consistían en el Tratado de Jaffa (firmado también por el Sultán y Federico II), logró la recuperación de Jerusalén, Belén y Nazareth.
         
        La Séptima Cruzada (1248). La atención de Federico se centró en el conflicto con el Papado. Esta cruzada fue muy parecida a la Quinta Cruzada, preparada con el mismo criterio, con parecida ignorancia y culminada con igual desastre. Fue la respuesta a la derrota de Gaza en 1244. San Luis, mal aconsejado, dirigió sus fuerzas contra el Cairo, pero fueron cercados y vencidos en Mansurah.
         
        La Octava Cruzada (1270). Dirigida por San Luis en contra de Túnez. Los cruzados desembarcaron en el norte de África y fueron bloqueados en Cartago. Les faltó agua y una peste se cernía sobre el ejército. Concluye con la muerte de San Luis.
        Las Cruzadas fueron suspendidas a partir de la caída de Acre en el año de 1291 aunque todavía se predicaron algunas. Cabe destacar que las dos ultimas cruzadas fueron una iniciativa personal de Luis IX de Francia.

          




        ¿Cual fue el logro de las cruzadas?

        En definitiva las cruzadas fueron un fracaso. Lo fueron, efectivamente, en cuanto al móvil que las produjo, pero lograron cosas mucho mas importantes que la captura de Tierra Santa. Unieron a los hombres de Europa en una causa común, en una época que la gente aplicaba sus energías en matarse unos a otros.
        El viaje y el contacto con los demás fueron una fuerza civilizadora y educativa que cambio la tendencia de los espíritus. Y el comercio que se puso en movimiento para proveer a lo caballeros guerreros y para traer del oriente las cosas que los cruzados aprendieron a usar allí fue una de las fuerzas primordiales que contribuyeron a crear el mundo de hoy. Todo eso, desde luego, habría sucedido tarde o temprano, pero las cruzadas lo precipitaron, y por eso, aunque el precio de esas expediciones, en punto a sangre y a dinero, fue muy alto, no se debe considerar que se perdió.